Geometría Sagrada
Esencias del curso de geometría sagrada (Arte Zahori Julio 2013)
La sensación expresa flujos o patrones de energía, generando a la vez emociones. Aunque las sensaciones y emociones no son lo mismo, ambas van entrelazadas, igual que el flujo eléctrico genera un campo magnético. La geometría sagrada pretende retener un instante. Una emoción o sensación determinada puede anclarse mediante un diseño, que puede a su vez ser evocada cada vez que uno requiera. La vida se desarrolla en dos planos, espacio y tiempo. Con un vector se puede fijar el espacio (que transcurre en un entorno material), y con el otro vector el tiempo (que vincularemos al espíritu). De hecho los cuadriláteros solares y lunares que generan el cuadrado madre o tierra, anclan a tierra de forma tan contundente, que resulta hasta difícil pensar en el futuro o en el pasado. Y cuando se añade el cuadrado padre, con un giro de 45º con respecto al cuadrado madre, se le imprime un ritmo que parece incorporar el componente tiempo. Dicho giro de 45º parece sublimar la materia, impregnándole su espíritu. Igual que una cuerda de un violín emite un tono, la mitad de la cuerda emite el mismo tono una octava más alta, parece que dicha octava mantiene cierta correlación con los 45º, que también es una octava parte del círculo. Los campanarios octagonales con sus ángulos de 45ºC, parecen querer impregnar con un ritmo el sonido de las campanas, para que resuene en las personas con el ritmo-espíritu deseado. Falta por mencionar que el cuadrilátero solsticial, la primera figura geométrica del mándala, necesita del Azimut Norte y la medida del lugar para su elaboración. Teniendo en cuenta que la medida del lugar es el coseno de la latitud de lugar multiplicado por diez (distancia entre la salida y puesta del Sol de un solsticio), y el Azimut Norte se obtiene en función de la eclíptica (el recorrido que hace el sol) y la latitud del lugar, podemos afirmar que cada lugar tendrá un rectángulo solsticial propio, que repercutirá en la geometría sagrada del lugar o de la intención que se le pretenda impregnar. Igual que el ángulo de incidencia solar varía y condiciona la vida que en dicho lugar se genere, variará el espíritu o ángel del lugar.


